
“Las verdades son verdades sin importar de quien provengan” decía Santo Tomás.
Esta máxima del Doctor de la Iglesia viene a cuento a modo introductorio, puesto que el terrorista internacional Abimael Guzmán (jerarca de la organización homicida Sendero Luminoso del Perú) solía decir con acierto: “no hay construcción sin destrucción”.
Estamos a horas nomás de las elecciones porteñas, y una lluvia de encuestas con resultados mas o menos multiformes cargan tintas en los diarios capitalinos. Pero las encuestas, si bien son un indicador acerca de las tendencias y preferencias políticas ciudadanas, también pueden encerrar una intencionalidad política, la cual consiste en “inflar” o instalar candidatos o personajes en la opinión pública e inducir al desprevenido lector a votar en determinado sentido.
Al respecto, desde Estados Unidos, Carlos Gervasoni, politicólogo argentino especializado en métodos estadísticos y opinión pública reconoce que entre el candidato de turno y la consultora contratada “hay un acuerdo explícito o implícito de que la consultora publicará datos más favorables al candidato contratante que los reales".
Y tanto es así que el diario La Nación del martes 15 de mayo, en la sección política, informó que “En la actual campaña, ser el cliente de una encuestadora le asegura al candidato una mejora de entre 4,6 y 12,3 puntos”.
Siguiendo esta inteligencia, la encuesta más optimista para Mauricio Macri (de la consultora Julio Aurelio, contratada por Macri) le adjudica un 32% de intención de votos a su partido (el “PRO”), asegurando así un lugar en el ballotagge que se disputará el 24 de junio.
Vale decir, la encuesta pagada por el macrismo le arroja un guarismo consistente en 6 puntos menos de los votos que supo sacar el mismo Macri en el año 2003 (en donde obtuvo el 38% y fue derrotado por Aníbal Ibarra).
Si tenemos en cuenta que, como ya fuera dicho, las encuestas contratadas por el mismo interesado tienen una sobrecarga artificial que va desde los 4.6 a los 12.3%, entonces el caudal electoral real de Macri oscilaría entre los 20 y los 28 puntos, o sea, entre 10 y 18 puntos mas abajo que los obtenidos cuando perdió en el año 2003.
Pero todo esto evidente descenso que padece el “macrismo”, tiene un agravante mucho mayor aun, si tenemos en cuenta que naturalmente el desgaste político siempre pesa sobre el oficialismo y no sobre la oposición.
En efecto, es la oposición quien con sólo “hacer la plancha” y mantener cierto sentido común, va capitalizando el descontento y acrecentando su caudal electoral.
Pero Macri, parece que quiso “hacer la plancha” y se terminó “ahogando” preso no sólo de su ostensible ausencia de agallas, sino de su pereza laboral, ya que como Diputado Nacional en dos años de ejercicio jamás hizo uso de la palabra (excepto para pedirle café al mozo del Congreso).
El resto de las encuestas publicadas, casi en unanimidad son contestes en atribuirle al polifacético bachiller Jorge Telerman una ajustada entrada al ballotagge, dejando en tercer lugar al kirchnerista Daniel Filmus, quien no logra levantar vuelo ni siquiera con toda la maquinaria clientelista que el ominoso régimen puso a su disposición.
Según confirma el ya citado informe del matutino, tras comparar varios sondeos de distintas procedencias “El promedio de esas encuestas le otorga a Macri el 29,5% de intención de voto; a Telerman, el 22,9%, y a Filmus, el 19,6%”.
Esto ratifica lo expuesto ut supra: Macri está objetivamente diez puntos más abajo que en el 2003.
La parodia electoral contemporánea ha colocado al ciudadano en la más terrible disyuntiva inimaginable, consistente en tener que optar entre lo malo y lo pésimo. Estamos entrampados en una confusa relación de fuerzas en donde, el ciudadano que simpatiza con el actual régimen es el único que tiene en claro como actuar: votar por Filmus.
Empero, los electores opositores al gobierno se encuentran huérfanos de candidato y de partido, puesto que, salvo fuerzas minoritarias (como la candidatura de Enrique Venturino y algunos partidos itinerantes), no se sabe hasta que punto Telerman o Macri tienen una postura realmente opositora.
Para el kirchnerismo, el ideal obviamente sería que gane Filmus (algo improbable y lejano), pero a modo de premio consuelo, es de público conocimiento que llegado el caso, el gobierno apostará por el triunfo del boquense Mauricio Macri, domesticado y domesticable muchacho siempre funcional al gobierno que, como ya lo denunciara Luis Zamora en debate televisivo en el año 2003 en el programa A Dos Voces (emitido por TN y conducido por los periodistas Sylvestre y Bonelli), uno de cada tres negocios que se proveen en la Ciudad de BsAs. a través de las licitaciones concesionarias son otorgados al “Grupo Macri”.
Vale decir, el macrismo es beneficiario del 33% de las licitaciones que brinda el oficialismo, entonces ¿el PRO es una “oposición” o un co-gobierno?. Saque conclusiones el lector.
Pero el macrismo no sólo parece cogobernar con el oficialismo en los negocios pecuniarios, sino también en los entuertos ideológicos. Ya hemos detallado en otra ocasión los votos favorables del PRO en el nombramiento del ex montonero Mario Kestelboim (como Defensor Oficial), o su apoyo al llamado “museo de la memoria”, así como también al casamiento de personas del mismo sexo o la promoción de la educación sexual desde la perspectiva del género.
En el Congreso Nacional, fue también el obediente y sumiso macrismo el que apoyó la proscripción del Diputado electo Luis Patti.
¿Cuál es el papel del PRO entonces?, pues parece que distraer al electorado de buena fe que va del centro a la derecha y que cree estar votando a un partido que presumiblemente lo representa.
Pero en verdad, para que exista una fuerza derechista en serio (o centro-derechista como les gusta decir a los más cautos), es necesario que desaparezca este aguado e insípido partiducho de naturaleza meramente comunal (del cual Macri es el propietario) tan funcional al populismo gobernante como a la nefanda izquierda cultural en boga, y tan enemigo del gobierno como las peleas televisivas de “Titanes en el Ring”.
¿A quién tiene que votar el ciudadano disidente?, dado el triste menú vigente, no tengo la menor idea, pero si está bien claro a quien no hay que votar.
Pues volviendo a Abimael Guzmán: “no hay construcción sin destrucción”, y para tal fin, es indispensable que quién traicionó a Ricardo López Murphy primero y a Jorge Sobich después, sea ultimado en las urnas y de esta manera, ante el derrumbe de ese sello descafeinado que es el PRO, se deje lugar a que los hombres íntegros y valientes recuperen protagonismo y conformen un partido representativo del espacio que históricamente perteneció al centro o las derechas, y que hoy se encuentra tan huérfano como desamparado pero cooptado y aprovechado por el “PRO”.
Si por el contrario, gana Macri, no habrá construcción porque no habrá destrucción previa, y tal como lo ponía de manifiesto la inmortal película “Il Gatto Pardo” de Giussepe Tomasi de Lampedusa, todo cambia para que nada cambie, y la vieja política seguirá vigente pero disfrazada de renovación y en lugar de una oposición vigorosa, seguiremos teniendo a esa runfla incolora que hace la parodia de alternativa al régimen kirchnerista.
Vale decir, si gana el macrismo, no podrá resurgir una oposición conformada por pensadores esclarecidos, sino que se afianzarán los “rosqueros” comiteriles" , no aflorarán oradores de fuste sino tartamudeadores de eslogans; no nacerán opositores cabales, sino “kirchneristas críticos”; no habrá preocupaciones y ocupaciones por asuntos institucionales, sino llorosas peroratas por el “bache de la esquina”; no habrá con el régimen diferencias morales y filosóficas, sino domésticas e instrumentales, no habrá defensores de la libre competencia, sino del Estado protector del empresariado prebendario; no serán líderes aquellos cruzados que cuenten con luz propia, sino los simples herederos de riquezas cuestionadas.
En definitiva, y en extrema síntesis, no habrá militantes convencidos al servicio de la Patria, sino miserables convertidos al servicio de la patria…contratista.
Nicolás Márquez, abogado, autor de los libros “La Otra Parte de la Verdad” y “La Mentira Oficial”
Fuente: www.nicolas-marquez.com.ar para NOTIAR