VOLVER A ARTICULOS

RAFAEL BIELSA, EL CANDIDATO "BOMBA"

domingo 16 de Octubre de 2005

Por: Nicolás Márquez
La Nueva Provincia



     A pesar del mal trago que ha implicado para el Dr. Rafael Bielsa resignar su cómodo rol de viajero transatlántico en calidad de ministro de Relaciones Exteriores (con el consiguiente curso acelerado en diplomacia llevado a cabo precisamente durante el ejercicio su función), y luego tener que dedicarse a la fatigosa tarea de recolectar votos en los barrios porteños para competir como candidato a diputado nacional en las venideras contiendas electorales, sobreponiéndose al desgano y al desánimo que generan las encuestas adversas, accedió a tal sacrificio justificando su disciplinado voluntarismo en su reconocida condición de soldado montonero, pues, poco antes de confirmarse oficialmente tal directiva presidencial, el mismo Bielsa le confesó al ministro Roberto Lavagna: "No me quiero ir del ministerio, pero haré lo que diga Kirchner; soy un soldado montonero. Lo que significa lo mismo que en el pasado: No me gusta matar, pero si la Orga lo ordena, cumplo." (1).

     Afortunadamente, su manifiesta y nunca renunciada condición de montonero no lo impulsa, en la actualidad, a cometer las violentas acciones en las que participó cuando militaba en la mentada banda terrorista, dentro de la cual tuvo un papel activo, tal como él mismo lo narró y confesó cuando se desempeñaba como Síndico General de la Nación (presidencia de Fernando de la Rúa), donde, aparte de ratificar su profusa amistad con celebridades del hampa marxista como Rodolfo Galimberti y Mario Firmenich, en lo concerniente a su accionar dentro de la citada runfla, reconoció "haber participado de hechos de violencia, rescató los 'valores éticos' de esa época" y admitió también "haber participado de ataques contra sectores militares y del establishment de los 70". Bielsa justificó el accionar armado y haber participado en la colocación de bombas a "aristócratas" de esa época... "La violencia era una herramienta, era un arma cargada a futuro.
El sentido de la violencia era una herramienta política" (2).

     Seguidamente, Bielsa minimizó sus andanzas de "joven idealista" recordando el "justificatorio" eslogan: "La violencia de arriba genera la violencia de abajo". Luego de publicadas estas confesiones en diversos medios gráficos, "La Nueva Provincia" las reproducía y complementaba: "Eso sí, (Bielsa) prefirió no precisar qué papel tuvo en el grupo que logró, mediante una carta-bomba, amputarle las dos manos a un empresario, por el solo hecho de ser empresario; atentado que fuera alborozadamente celebrado en su momento (3).

     Si bien el gobierno, pudiendo libremente haber elegido a un candidato capitalino con mejor prontuario, optó por el personaje en cuestión, es justo poner de manifiesto que no es sano condenar eternamente a las personas por su pasado, ya que los hombres con el tiempo pueden cambiar, madurar, reflexionar y, por ende, llevar a cabo un genuino acto de contrición y arrepentimiento. Si bien era ésta la actitud que esperábamos del candidato oficialista, lamentablemente, en reportaje muy reciente concedido a la revista "La Nación" (publicado el 4 de septiembre del corriente año), haciendo un balance de su trajinada y polémica trayectoria, sobre sí mismo afirmó inmutable: "El mejor Bielsa fue el de los años 70" (4).

     Aunque abunden razonables argumentos que nos permitan sin vacilaciones "demonizar" la persona del forzado candidato, a contrario sensu , un sano espíritu de comprensión nos dice que no tenemos ni debemos caer en esa tentación reduccionista de estigmatizar del peor modo y en todos los órdenes al pituco canciller de las corbatas estridentes. En efecto, el ser humano es una realidad compleja y la vida de las personas está colmada de matices y, por ende, es menester intentar rescatar lo positivo de cada una de ellas (aunque en el caso de marras nos cueste un sudoroso trabajo arqueológico). Empero, siguiendo en esta inteligencia, hemos advertido que, en circunstancias distintas, el camarada canciller ha demostrado incurrir en conmovedores gestos de piedad, tal como ocurre cada vez que viaja a Roma, donde, con asistencia perfecta (para desconcierto de acólitos y detractores), no pierde oportunidad de visitar la tumba de monseñor José María Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus Dei (5).

     Si bien celebramos éstas y otras legítimas actividades espirituales de Bielsa, lamentamos que ellas no lo motiven lo suficiente como para arrepentirse de los barbarismos de ayer, que parecen enorgullecerlo hoy.


Notas:
(1) "Ambito Financiero", 21 de marzo de 2005.
(2) "La Capital", de Rosario, y "Río Negro", de General Roca, 8 de marzo de 2001.
(3) "La Nueva Provincia", 11 de marzo de 2001.
(4) Revista "La Nación", 4 de septiembre de 2005.
(5) "Clarín", 7 de marzo de 2004

     
Nicolás Márquez es abogado, periodista y autor del libro La otra parte de la verdad (La respuesta a los que han ocultado y deformado la verdad histórica sobre el terrorismo y la década del 70 en Argentina). nickmarquez2001@yahoo.com.ar

   VOLVER A ARTICULOS


Ventas e informes: lamentiraoficial@yahoo.com.ar

webmaster: Agustín Laje - www.cromo-web.com.ar