Los peronistas desde su nacimiento (con el golpe nazifascista de 1943 y su consolidación partidaria en 1946) y hasta el día de hoy, siguen creyendo que “la felicidad del pueblo” (al que siempre adulan a la par que embrutecen y envilecen) se logra “combatiendo el capital”.
Para tal fin, la logia de sumisos que vegeta en la Cámara de Diputados, ratificó la resolución saqueadora y confiscatoria que le roba al campo más del 45% de la renta. Nadie en este desdichado país (salvo el déspota expropiador Juan Perón) hizo tanto por la reforma agraria ni por imponer el “socialismo nacional” (o “nacionalsocialismo” según como se mire) en Argentina.
Sin embargo, todos los gobiernos peronistas (de tinte menemista, montonero, lopez-reguista o el desatino que fuere) tienen un denominador común: siempre quieren combatir el capital ajeno, nunca el propio. Caso contrario no se explica las imponentes riquezas personales de Juan Perón, de Carlos Menem o de Néstor Kirchner, entre otros magnates de triste historia y memoria.
Ahora, sólo falta que el Senado ratifique la orden que Néstor Kirchner le dio a sus domesticados alcahuetes (ahora de la Cámara Alta), para que la resolución ilegal impuesta por el Ministro Lousteau sea Ley en sentido formal. ¿Porqué mencionamos a Lousteau?, porque aquí se da un caso curioso, el de un Ministro expulsado por sancionar una resolución que el mismo gobierno que lo desterró de su cargo la mantiene vigente a mano de hierro. ¿Para qué lo echaron entonces si ni siquiera Lousteau se había olvidado plata en el baño como su antecesora Felisa Michelli?.
Después de traicionar a la gente, los diputados del Frente para la Victoria del saqueo, se pusieron a cantar el himno nacional, otra curiosidad, porque los diputados sabían el himno de memoria, lo cual no deja de causar asombro ya que como sabemos, los peronistas cantan mucho más la marchita populista que el Himno Nacional, y leen más (aquellos que saben hacerlo) “La Razón de mi Vida” (supuestamente escrito por Eva Perón) que la Constitución Nacional.
El combate por la defensa de la propiedad privada y las instituciones no terminan en el transcurso de la semana con las sesiones de los Senadores, sino que se dará sólo un paso más, que probablemente ratificará la intransigencia de un despotismo iletrado que cada día cuenta con mayor desprecio popular, más allá de los artificiales actos que ellos pagan para que menesterosos alquilados y denigrados por el aparato prebendario del oficialismo sean llevados para llenar una plaza a cambio del choripán reglamentario.
Las victorias, están siempre impregnadas de derrotas coyunturales. De la persistencia del campo y la sana y pacífica militancia de la ciudadanía toda, depende que el régimen no se salga con la suya en este plan sistemático de ataque a los derechos fundamentales del individuo.
Nicolás Márquez, periodista, abogado, autor de los libros “La Otra Parte de la Verdad” y “La Mentira Oficial”. Próximo libro del autor “El Vietnám Argentino – la guerrilla marxista en Tucumán” (disponible en las principales librerías del país a partir de agosto). www.nicolas-marquez.com.ar